Perdóname, perdóname por cada “te amo” que me callo,
perdóname porque a veces esté distante.
Cuando sientas que te dejo a una lado, que te ignoro,
perdóname... perdóname mucho más que antes.
Perdóname también cuando hablo poco, casi nada;
cuando el silencio es casi todo lo que obtienes de mí,
cuando una palabra mía no llega a consolarte,
perdóname y recuerda cuanto amor siento yo por ti
Perdóname por cada palabra hiriente;
sé que a veces soy insoportable, lo sé,
algunas veces no pienso cuanto duele.
A veces estoy demasiado preocupado, no sin razón;
a veces me encuentro casi desesperado, no sin motivo;
pero nada de eso es excusa para hacer lo que hago,
nada de eso justifica que me desahogue así contigo.
Perdóname por no comprenderte siempre, por no callar;
perdóname también por, a veces, no decir suficiente.
Sólo recuerda, recuerda siempre y trata de entender
que por encima de todo eso te amo infinitamente,
que no importa que de piedra pueda parecer...
...adentro, siempre grito un “te amo” en mi mente...
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